La tercera parte de la
población mundial ya es internauta.
La revolución digital crece
veloz. Llegados a este punto, las preguntas serían: ¿Qué está haciendo internet
con nuestras mentes?, ¿Se está erosionando la capacidad de controlar nuestros
pensamientos y de pensar de forma autónoma? Expertos en el tema nos advierten
que la imparable robotización humana por internet cambiará la vida cultural y
hasta la manera de operar de nuestro cerebro. Que cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos
nosotros…
Mi opinión en este caso es que todas las cosas debemos
aplicarlas o utilizarlas en su justa medida.
Reconozco la extraordinaria aportación que servicios como Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el tiempo que ahorran, la facilidad con que una inmensa cantidad de seres humanos pueden compartir experiencias, los beneficios que todo esto acarrea a las empresas, a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones.
Reconozco la extraordinaria aportación que servicios como Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el tiempo que ahorran, la facilidad con que una inmensa cantidad de seres humanos pueden compartir experiencias, los beneficios que todo esto acarrea a las empresas, a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones.
Pero todo esto significará
una transformación grande de nuestra vida cultural y en la manera de operar de
nuestro cerebro humano, ya que las nuevas tecnologías nos incitan a buscar lo
breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola
cosa, internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración.
Hay pruebas concluyentes de
que , cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse porque para ello
cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece
y debilita como los músculos que dejan
de usarse. La inteligencia emocional (internet) soborna o sensualiza nuestros
órganos pensantes, los que se van volviendo de manera paulatina, dependientes
de aquellas herramientas y, por fin, en sus esclavos. ¿Para qué mantener fresca
y activa la memoria y aguzar la atención si pulsando las teclas adecuadas los
recuerdos que necesito vienen a mí, resucitados por esas diligentes maquinas? Cuando
uno se vuelve un cazador experimentado en internet los libros son superfluos.
Es uno de los estragos que pueden causar la adicción frenética a la pantallita.
La red nos permite mostrar
nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los
amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. Sin olvidar que la única
razón por la que internet y las nuevas tecnologías están haciendo tanto efecto
en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si
no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto
sobre nuestra forma de pensar.
En el fondo nadie nos obliga a utilizarlas, tú puedes elegir
tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una
determinada manera, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones
y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos
y de pensar de forma autónoma.
La revolución de la
información está lejos de haber concluido. Por el contrario, en este dominio
cada día surgen nuevas posibilidades, logros, y lo imposible retrocede
velozmente. Lo que significa que la robotización de una humanidad organizada en
función de la “inteligencia artificial”
es imparable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario